Mi
“madre” biológica, agoniza. Por alguna razón entender a una
madre soltera es sencillo. Su dolor, dificultades, complejidades,
esfuerzos y sacrificios, son fáciles de comprender por todos. No
así, las razones de sus “hijos”.
La
mujer que me tuvo no es la misma mujer que me crió. Entender a la
primera, es fácil; alabar a la segunda, es natural. Pero en medio
hay algo. Hay alguien. En este caso, justo en medio, estoy yo.
Esa
“madre” biológica mía, tiene cáncer, con metástasis,
administrándole morfina y al parecer, le queda poco de vida. Esto lo
sé porque múltiples mensajes han bombardeado mi cuenta de Facebook.
Gente que no conozco, me escribe. Gente como cuñadas, cuñados,
sobrinos, nietos, vecinos, arrendatarios, primos, nietos primas,
etc., etc. demasiada gente sabe esta historia. Lo cual es una locura
considerando que toda mi vida he sido quisquillosa con mi vida
personal.
Su
grave enfermedad y el destino obvio que pronto le espera, no se lo he
comentado a nadie. Ni tampoco lo haré. Bueno... en este blog, pero
ustedes no saben quién soy. Ni lo sabrán jamás.
Pensé
en publicar esto y mandarle el link de este blog. Pero ahora me lo
pensé mejor...
Saber
todo eso de ella despertó en mi la confusión total. Llevo una
semana pensando en cómo responder los mensajes. La decisión la
tengo muy clara desde el principio. Pero la paja molida de mi vida,
es lo que me tiene escribiendo esta entrada.
Mi
madre biológica fue la primera persona en este mundo en rechazarme,
abandonarme, dejarme sola enfrentada a todo, fue la primera en
repudiarme, odiarme, menospreciarme. Fue el primer ser humano que
sintió asco por mi y se deciso como pudo de mi, botandome de su
vida, alejandome de sus días, expulsandome de su existencia,
negandome el primer amor que alguien debía sentir por mi en mi vida.
Hoy
ad portas de la muerte, le ataca el remordimiento. En su
interior sabe que hizo todo lo que describí en el párrafo anterior.
Lo sabe y no quiere irse al “infierno” con esa culpa aferrada en
su conciencia.
Nunca
me quiso... de qué sirve ahora toda esa explosión de amor y cariño
hacía mi? Tampoco me quiere ahora, seamos honestos. Es solo culpa,
arrepentimiento. Es una especie de “negociación emocional” con
la muerte. Quiere lástima y consuelo social. Quiere, necesita “ser
perdonada” por sus actos.
Pero
la verdad, es que llegar ahora a interrumpir MI vida, para aliviar
sus pensamientos, no es más que una muestra más de su vileza y
egoísmo.
Yo
tengo memoria. Tengo una dolorosa memoria de mi niñez. Tengo buenos
recuerdos de sus palabras, de sus actos.
Nadie
me lo cuenta. Yo siempre lo he sabido, siempre lo he sentido. Sé de
ese día en que me dejó de dar de comer para alimentar a esa medio
hermana mayor, que hoy me busca con exasperación e irritabilidad.
Esa medio hermana mayor que lloraba a moco tendido, clamando la total
atención de esa madre que hoy supuestamente sufre por mi. Esa madre
biológica que la puso en su regazo y le dio mi comida y que antes de
hacerlo me dijo que no me quería.
Odiaba
a mi padre y por lo tanto me odiaba a mi.
Me
dejó en esa casa, con esa familia. Fueron las personas que me
aceptaron. No salí de esa casa jamás. Hoy sigo viviendo en el mismo
lugar en el que me dejó. Pudo venir... visitarme... conocerme...
invitarme personalmente a su casa a conocer a todas esas medio
hermanas que tengo... a conocer a todos esos nietos, primos, sobrinos
y vecinos que hoy me hostigan por las redes sociales.
No
sé qué sentir. Siento que no la odio. Quiero pasar página. Dar
vuelta los momentos. Quiero seguir adelante. Sola, así como me dejó
siendo un bebe. Busco en mi corazón algo parecido al perdón. Pero
entonces me pregunto ¿perdonar qué? No sé quién es ella. Nunca me
interesó saberlo. Hoy, tampoco me importa. Ella jamás me importó.
Jamás sentí esa necesidad de conocer mi naturaleza.
No
me consuela pensar en que ella esta muriendo y que quiere algo que no
existe en mi.
No
sé porqué me quiere ver. Para qué, de qué le sirve. Me es molesto
imaginarlo, me es patético pensarlo. Es un tonto melodrama.
No
siento nada muy claro con respecto a ella.
Se
rodeo de todo el amor que a mi me negó. La quieren, la están
ayudando, se arriesgan. Es todo lo que ella jamás hizo por mi. No me
quiso, no me ayudó, no se arriesgó.
Se
morirá llenar de amor y yo moriré sola, porque ella así sentenció
mi vida.
No
la odio. No le tengo rencor. Aunque mis palabras parecen ser
diferente.
Quiero
acabar con ese lazo de vida que me sigue atando a ella y este maldito
karma de rechazos y pesares.
Tengo
la remota esperanza que una vez ella me deje en paz en su conciencia,
podré rehacer mi vida.
Lo
único que deseo... es que esa mujer se muera...
Soy
Depresiva
No necesitas explicar demasiado, parece cliché decir que solo alguien que pasa por lo mismo te entiende pero es asi, esa sensacion de no odiar pero culpar sin esperar nada, es inevitable y dolorosa
ResponderEliminarMandé un correo, espero sea leído por quien escribe este diario.
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