miércoles, 11 de julio de 2012

Día 02 - Nadie quiere ser un depresivo

El otro día navegaba por internet y llegué a una página donde hombres y mujeres se daban recetas para adelgazar. Recetas para vomitar. Recetas para seguir siendo príncipes o princesas, aduciendo que la delgadez extrema era un medio para llegar a lograrlo. El sitio, de una venezolana, tenía más de cinco millones de visitas, cientos de comentarios. Cual de todos más asombroso. El portal en cuestión ha sido denunciado en inmumerables ocasiones, la dueña del portal y sus seguidores agradecen la publicidad gratuita y se sienten más fuertes que nunca en su lucha por lograr convertirse en esqueletos. 
Fue en ese momento cuando entendí que todos quieren ser Madonna, Jlo, Justin Bieber o cualquier famoso de moda. 
Para y por todos es aceptado incluso la posibilidad de convertirse en anorexicos o anorexicas, o en bulímicas o bulímicos.
En todos existe la posibilidad de aceptación de enfermedades infecto contagiosas, la fama, la homosexualidad, el lesbianismo,  el exito, ser un criminal destacado. Más de alguno de puede llegar a proponer "Seré un famoso bailarín" o "Lucharé por las diferencias sexuales reconociendome una lesbiana". Pero nadie piensa en ser un depresivo o depresiva. Crónico, ciclador medio o ciclador rápido. En estricto rigor nadie quiere ser un depresivo. 
Yo tampoco lo querría de estar en el pellejo de otro, es una mierda. Siempre quejándote de algo, siempre sintiendo algo, siempre no sintiendo nada, siempre con problemas irreconocibles al resto de la humanidad y a uno mismo. Siempre sintiendo algo, nada o no saber qué es. Polarizando emociones y sentimientos, donde la razón no tiene cabida, porque se la comió la genética. 
Ser un depresivo es vivir en el anonimato. No existes de la misma forma para el resto de los mortales y para ti mismo eres un ser extraño. 
Nadie se fija como meta en su vida: ser el depresivo más destacado. O quizás... si podríamos decir que existen depresivos destacados... pero lamentablemente ya no están en este mundo para contar qué se siente ser un destacado en algo...

Soy Depresiva...
@SoyDepresiva

Nota: deja tus opiniones si así lo deseas. 


martes, 10 de julio de 2012

Expresar a mi ser de alguna manera

    A los 16 años fue mi primer intento de suicidio. Tomé pastillas con un licuado de veneno para ratas y jugo de naranja. Mi madre llegó a tiempo para hacerme vomitar y sacarme a pasear un rato por las calles aledañas a nuestra casa. Por la noche,  le contó a mi padre y este me pegó. Nunca más se habló del tema.
    Han pasado 18 años desde esa primera vez, y la idea es recurrente cada invierno, cada otoño, cada primavera, cada verano... o sea... en cada estación desde que cumplí los 17 años. Pero desde hace una semana observo con detenimiento la abundante caja de pastillas de mi madre. Es como un suculento cocktail que me llevaría directo a ese destino que creo podría hacerme descanzar del vacío y la angustia que albergo a diario en mi pecho, en mi mente, en mi existencia completa.
    Día a día observo las pastillas que están a milímetros de mis dedos, a centímetros de mi boca. Las acarició. Las quedo mirando por largas horas y comienzo a hacer lo que es habitual en mí: pensar ¿Lo hago o no lo hago? ¿Qué pasaría si lo hiciera? ¿quién sufriría verdaderamente por mí partida? ¿Quién realmente sentiría mi partida? ¿Tengo a alguien junto a mí? ¿Alguien se ha arriesgado a quererme verdaderamente por lo que soy? ¿Alguien me ha dado la minúscula oportunidad de entregar lo que siento? ¿He sido amada? ¿Sé realmente lo que es el amor? ¿Qué es el amor? ¿Quién ama realmente? ¿hay condiciones especiales para amar y ser amado? ¿Es la seca y resquebrajante soledad, el camino que otros han decidido por mi, porque no me pueden amar?
    Las pastillas siguen jugueteando entre mis dedos. Las observo y a veces solo diluyo una en mi boca. Esa que promete hacerme descansar. Esa que tiene tanto químico que me hará dormir. No para siempre, solo con un "hasta luego", y que con el pasar un par de horas deberé luchar nuevamente por levantarme, por levantar este cuerpo y comenzar mi eterno pensar frente al inmenso y luminoso ventanal de mi habitación... ¿Lo hago o no lo hago?... ¿Qué pasaría si lo hiciera?...

Soy Depresiva...
soydepresiva@gmail.com