viernes, 24 de julio de 2015

Lo que uno ve

Hola a todos.
Si, mucho tiempo sin estar por acá. La verdad es que tampoco nada me obliga a estarme actualizando constantemente, no soy de esas blogger que pasan 24 horas al día pendiente de las estadísticas y buscando con un grupo creativo los temas con los que quiero sorprenderlos.
Este minúsculo espacio es algo tan personal, que me he estado permitiendo tratar cosas con calma y contarle las cosas que veo, siento o escucho.
Estoy trabajando. Me gusta mi trabajo actual. Es cómodo y tranquilo. Nada de compartir con más personas, nada de estarme adaptando a locuras ajenas. Tranquilo.
El punto más importante de mi actual trabajo, consiste en escuchar, escribir y observar. Genial. No tengo que hablar. Me suceden cosas con las palabras habladas. Las escucho tanto y de tantas malas formas, que me saturan. Cuando alguien habla demasiado me da ataque de pánico. Tiendo a huir de las formas más vergonzosas imaginables.
Bueno... para ir a mi nuevo trabajo, tengo que tomar el metro. Hoy me fui de pie y junto a mi, se paró un señor. El metro iba lleno de madres y padres con sus hijos. Muchos infantes dando vueltas. El señor que iba junto a mi, saco su celular. Presionó varias opciones y decidió hacer clic a un mensaje que le había enviado un amigo a través de wattsap.
Hasta este punto, creo que a todos se nos hace conocida la escena. El tema a discutir lo cuento ahora: el link que abrió el señor mostraba una escena de una chica, no sé más de 20 y menos de 30 años, quizás. Bien... nada anormal, hasta que aparece un consolador en pantalla. La muchacha lo mira, se sonríe y se mete a la boca. Luego... aparece un negro, con todas sus partes hacía la pantalla. Luego... bueno... luego, un montón de escenas de sexo explícito. O sea, el señor que iba junto a mi, en el carro de metro, donde habían muchos niños dando vueltas y dos en particular algo alcanzaron a ver en el celular del señor en cuestión... iba perdidamente entretenido viendo pornografía dura.
Quizás muchos se estén preguntando por qué les cuento esto. Lo primero, porque es mi blog y no sabía cómo desahogarme. Segundo, me hizo reflexionar sobre las razones por las que siempre me siento desajustada en este mundo.
La gente está más loca que nunca. No tengo hijos, pero me escandaliza tan solo pensar que mis hijos vean sexo duro en el carro de un metro, simplemente porque un hombre no puede contener esos espacios pervertidos que debería disfrutar en la intimidad de su hogar. ¿Por qué yo tuve que alcanzar a ver eso? ¿Por qué las personas se les olvida que no son los únicos en este mundo? ¿con qué cara le pedimos a otros respeto, si nosotros mismos hacemos cosas horribles sin mediar cuidados? ¿por qué los seres humanos estamos tan egoístas? ¿se han preguntado qué es lo que le estamos haciendo a nuestro planeta al tener malos comportamientos?
Ojo, el tema de la pornografía me tiene sin cuidado, lo discutible es ¿dónde termina tu libertad y comienza la mía?
Espero se entienda el mensaje, creo que esta mini comunidad entiende mi pesar, me reflexión, lo que me sucede con este asunto. Sigo sin saber cómo encajar en este mundo... lo intento, pero cosas como la de hoy, me hacen preguntarme si Shakespeare no tenía razón ...

Soy Depresiva. 

Nota: quiero informales que yo NO borro los malos comentarios. He visto muchas veces que gente publica comentarios negativos, ofensivos o me critica por tener este espacio y que luego, cuando me meto en el blog, sus comentarios aparecen como "Este comentario ha sido eliminado por el autor" Ese "autor" se refiere a quien ha escrito el comentario y no al autor del blog, que en este acaso soy yo. Solo deseaba aclarar, ya que el señor Leonardo Sobico escribió dos veces un comentario, que tengo en mis registros, que he leído y que no he borrado yo, sino él mismo. De paso quiero informale al señor en cuestión que si le molesta mi blog ¡¡NO LO LEA!! gracias a todos por hacerse partícipe y valorar mi espacio... aunque creo que el problema del señor Sobico corre más por el lado de la bipolaridad, ya que antes escribió un dolorido comentario poético y una entrega después... le dio por ofender este espacio que parecía apoyar... en fin... bienvenidos son todos, pero OJO siempre la invitación a no leer sino le agrada, queda extendida. De los buenos y depresivos... pocos ¿o no mi pequeña comunidad?