domingo, 4 de octubre de 2015

Rutina

Me gustan las rutinas. Vivir el tiempo en forma acompasada. Cerrar los ojos, abrirlos, ver cómo mi amargo mundo transcurre al ritmo que yo he elegido.
Soy como los perros, los gatos, los animales. Horarios, horas, rutinas, momentos.
El mundo no es de costumbres. Por eso todos corren, se pasan a llevar, se estropean, se golpean, se odian unos a otros. 
Las pocas rutinas que tienen las personas, son un agria carga. Firman un contrato de ocho a seis y pasan desde el día uno rabiando. Se quejan por el sueldo, por el espacio, por las complicaciones y agobios del cargo, se quejan porque tienen que trabajar para subsistir, pero... ¿quién los obligó a adquirir esa rutina?
Se voltean, con ira, hacia sus propias vidas. Se quejan porque tienen una familia que sostener, que por eso se ajustan a un sistema que repudian pero... si saben que formar una familia es una gran responsabilidad ¿por qué aceptaron prolongar su propia historia, su sangre? 
Mi rutina es solitaria, la elegí de aquella forma, porque no entiendo al mundo en que caí, en el que todo es visto como una abnegada obligación, todo es un suplicio, todo lo que hacen no lo desean hacer. Yo no elegí caer aquí, en esto, en el ahora, es un sitio en el que estoy y al que he debido adaptarme día a día. Mi diferencia no es solo la soledad autoimpuesta, sino mi aceptación a elegir lo que hago con esta vida. 
Caminar sobre este mundo a mi ritmo. En aislamiento, sin compañía, algo triste pero segura que de esta forma llegaré a presentarme en paz ante la muerte, con la firmeza de haber elegido mis propios pasos, no como una pelusa sin destino definido, llevada por las transparentes veredas del viento, sino que con una calma sosegada y deliciosa. 
Quebrar algún instante de mis días, es quebrar mi débil calma... es despedazar mi existencia...

Se agradecen los comentarios y las opiniones.

Soy Depresiva