domingo, 26 de agosto de 2018

Yo.



Mi “madre” biológica, agoniza. Por alguna razón entender a una madre soltera es sencillo. Su dolor, dificultades, complejidades, esfuerzos y sacrificios, son fáciles de comprender por todos. No así, las razones de sus “hijos”.
La mujer que me tuvo no es la misma mujer que me crió. Entender a la primera, es fácil; alabar a la segunda, es natural. Pero en medio hay algo. Hay alguien. En este caso, justo en medio, estoy yo.
Esa “madre” biológica mía, tiene cáncer, con metástasis, administrándole morfina y al parecer, le queda poco de vida. Esto lo sé porque múltiples mensajes han bombardeado mi cuenta de Facebook. Gente que no conozco, me escribe. Gente como cuñadas, cuñados, sobrinos, nietos, vecinos, arrendatarios, primos, nietos primas, etc., etc. demasiada gente sabe esta historia. Lo cual es una locura considerando que toda mi vida he sido quisquillosa con mi vida personal.
Su grave enfermedad y el destino obvio que pronto le espera, no se lo he comentado a nadie. Ni tampoco lo haré. Bueno... en este blog, pero ustedes no saben quién soy. Ni lo sabrán jamás.
Pensé en publicar esto y mandarle el link de este blog. Pero ahora me lo pensé mejor...
Saber todo eso de ella despertó en mi la confusión total. Llevo una semana pensando en cómo responder los mensajes. La decisión la tengo muy clara desde el principio. Pero la paja molida de mi vida, es lo que me tiene escribiendo esta entrada.
Mi madre biológica fue la primera persona en este mundo en rechazarme, abandonarme, dejarme sola enfrentada a todo, fue la primera en repudiarme, odiarme, menospreciarme. Fue el primer ser humano que sintió asco por mi y se deciso como pudo de mi, botandome de su vida, alejandome de sus días, expulsandome de su existencia, negandome el primer amor que alguien debía sentir por mi en mi vida.
Hoy ad portas de la muerte, le ataca el remordimiento. En su interior sabe que hizo todo lo que describí en el párrafo anterior. Lo sabe y no quiere irse al “infierno” con esa culpa aferrada en su conciencia.
Nunca me quiso... de qué sirve ahora toda esa explosión de amor y cariño hacía mi? Tampoco me quiere ahora, seamos honestos. Es solo culpa, arrepentimiento. Es una especie de “negociación emocional” con la muerte. Quiere lástima y consuelo social. Quiere, necesita “ser perdonada” por sus actos.
Pero la verdad, es que llegar ahora a interrumpir MI vida, para aliviar sus pensamientos, no es más que una muestra más de su vileza y egoísmo.
Yo tengo memoria. Tengo una dolorosa memoria de mi niñez. Tengo buenos recuerdos de sus palabras, de sus actos.
Nadie me lo cuenta. Yo siempre lo he sabido, siempre lo he sentido. Sé de ese día en que me dejó de dar de comer para alimentar a esa medio hermana mayor, que hoy me busca con exasperación e irritabilidad. Esa medio hermana mayor que lloraba a moco tendido, clamando la total atención de esa madre que hoy supuestamente sufre por mi. Esa madre biológica que la puso en su regazo y le dio mi comida y que antes de hacerlo me dijo que no me quería.
Odiaba a mi padre y por lo tanto me odiaba a mi.
Me dejó en esa casa, con esa familia. Fueron las personas que me aceptaron. No salí de esa casa jamás. Hoy sigo viviendo en el mismo lugar en el que me dejó. Pudo venir... visitarme... conocerme... invitarme personalmente a su casa a conocer a todas esas medio hermanas que tengo... a conocer a todos esos nietos, primos, sobrinos y vecinos que hoy me hostigan por las redes sociales.
No sé qué sentir. Siento que no la odio. Quiero pasar página. Dar vuelta los momentos. Quiero seguir adelante. Sola, así como me dejó siendo un bebe. Busco en mi corazón algo parecido al perdón. Pero entonces me pregunto ¿perdonar qué? No sé quién es ella. Nunca me interesó saberlo. Hoy, tampoco me importa. Ella jamás me importó. Jamás sentí esa necesidad de conocer mi naturaleza.
No me consuela pensar en que ella esta muriendo y que quiere algo que no existe en mi.
No sé porqué me quiere ver. Para qué, de qué le sirve. Me es molesto imaginarlo, me es patético pensarlo. Es un tonto melodrama.
No siento nada muy claro con respecto a ella.
Se rodeo de todo el amor que a mi me negó. La quieren, la están ayudando, se arriesgan. Es todo lo que ella jamás hizo por mi. No me quiso, no me ayudó, no se arriesgó.
Se morirá llenar de amor y yo moriré sola, porque ella así sentenció mi vida.
No la odio. No le tengo rencor. Aunque mis palabras parecen ser diferente.
Quiero acabar con ese lazo de vida que me sigue atando a ella y este maldito karma de rechazos y pesares.
Tengo la remota esperanza que una vez ella me deje en paz en su conciencia, podré rehacer mi vida.
Lo único que deseo... es que esa mujer se muera...

Soy Depresiva