viernes, 27 de noviembre de 2015

Tolerancia... aceptación...


Ser diferente no es un misterio. Todos lo somos. Unos más, otros menos. Pero la diferencia en la forma de ser de cada uno es un delito cuando se es niño. En el colegio los profesores te machacan con la aceptación y la tolerancia, pero a decir verdad son los primeros en actuar con hipocresía cuando se trata de aceptar al diferente, al raro, al que no se ajusta al sistema.
Incluso los padres terminan creyendo que habitan con un engendro en su hogar y tratar de problema al raro de la casa. Quizás hoy en día no pase tanto. Quizás el “raro” de hoy no es más que una pataleta, alguien que desea más o menos de lo que tiene o se queja de lleno. 
Lo cierto es que no ajustarse al mundo a uno le trae ese sentimiento de rechazo constante. Uno se pregunta porqué no encaja, porqué lo tratan de tal o cual forma, porqué le dicen lo que le dicen. A veces, como me pasaba a mi, uno se merece lo que le dicen. Jamás fui de las que se quedaban en silencio o de las que arrastraban por el suelo o de las que encerraban en los casilleros. El rechazo del resto siempre vino en masa y a palabras . “¡Fea!”, “¡chica fea!”, “¡das asco!” y hacían arcadas. A mi me gritaban cosas a la distancia, porque yo podía con ellos.
Lamentablemente, he llegado a sospechar que uno exuda ese rechazo por parte de otros. De adulta, uno cree que las cosas cambiaran. Los inmaduros maduraran, entenderán que lo que dicen duele, que existe la empatía, que hay que pensar en los sentimientos de quien se ataca, etc., etc. Lo cierto es que nadie cambia. Lo que se hace es evolucionar. La esencia del bravucón y del objeto de sus molestias o rechazos solo evolucionan y se adaptan al cinismo social. Pero evolución y cambio, no es lo mismo en la vida real.
Si de niño te decían “No me gusta por que eres fea”, de adulto te dicen “Eres demasiado para mi”. En si... es la misma huevada, solo que con más eufemismo y con lecturas entre líneas. Si te dicen “Yo te quiero”, hay que saber dilucidar para qué se te quiere. Como un gran amor, como la madre de sus hijos o... lo más normal, para acostarse contigo. Aún así, la evolución no es tal y solo nace la retórica inútil del bla, bla, sin fondo.
Si... es verdad somos diferentes, pero para qué estamos con cosas: suena lindo, pero no es lo que hace la gente. Cuando llega la hora de los quiubos, nadie opta por ese ser diferente, todos optan por lo normal, por lo que se ajusta a los canones ideales, se adopta lo idéntico, por lo que todos dicen que es lindo, por las mentes parecidas, por las demostraciones de molde, por las profesiones comunes, por un estatus de vida acorde con las plantillas sociales.
Ser diferente no es lo normal, ser diferente es lo que está fuera, por lo ajeno, por lo raro, extraño, excéntrico.
Quizás muchos descubran, con algo de reflexión, que el gran gatillante de sus penurias radican en sus rarezas. Asumen que son diferentes, pero aún en su subconsciente cree que son iguales y esa guerra los hace sentir que no se ajustan siquiera a ustedes mismos.
Mi consejo es: aceptar. A ustedes y al resto. Lo luchen. No se quejen. Simplemente vivan como lo que son: personas que merecen este mundo tanto como cualquier otro. Vivan y dejen vivir.

Soy Depresiva.

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lunes, 2 de noviembre de 2015

Llanto del no yo

Lágrimas. Llorar. ¿Lloran ustedes? ¿cada cuánto lo hacen? a mi me cuesta. Debe ser porque mi rencor es mayor a mi dolor. 
Antes lloraba mucho. Por no ser comprendida, por no ser aceptada, por no lograr darme a entender. Lloraba con el repudio ajeno, por tener tantas carencias, por desear ser otra persona. Me odiaba. Lloraba al saber que con todo ese odio que sentía por mi misma, no podía cambiarme. El cambio era sacarme de este mundo, pero no quería morir. O sea... luego, después de todo, llegué a llorar por saber que tendría que convivir conmigo misma por el resto de vida que me quedara. Amargura fue mi segunda piel. 
Pasado el tiempo, entendí que no era tan malo ser yo. Tanto llorar me llevó a un auto conocimiento con el que pocas cuentan. Sé quién soy y esto es mucho decir en una sociedad donde todas quieren ser otra persona y logran físicamente ser alguien más. No cuento con los medios económicos para ser alguien más, pero si los tuviera ¿lo sería? no, porque lo importante de mi está dentro. Pero no esa cosa media empalagosa de "eres mujer, eres bella", "ámate a ti misma", "¡Amiga! eres genial" no, no... mi valor está dentro de mi cabeza. 
Escribo esto después de haber leído lo suficiente y mucho más respecto a miles de cosas que a esas mujercitas de goma no les interesa. No me mal interpreten, no todas las operadas son unas completas imbéciles. Algunas son bastante inteligentes, por ejemplo esas que muestran el culo en tv. Esas son vivas, se hacen las huecas, pero entienden que ser puta de tv tiene su valor agregado y que por lo tanto los babosos deben pagar. Putas de vista. 
El llanto es una manifestación de dolor interno. De adolescente lloré mucho. Me lamenté de mi propia suerte. Solloce por ser quien era... Dejé de llorar cuando descubrí que ser yo era más fácil, más simple, más duradero, casi imperecedero... Hoy siento que claramente no quisiera ser otra persona... 

Soy Depresiva
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domingo, 4 de octubre de 2015

Rutina

Me gustan las rutinas. Vivir el tiempo en forma acompasada. Cerrar los ojos, abrirlos, ver cómo mi amargo mundo transcurre al ritmo que yo he elegido.
Soy como los perros, los gatos, los animales. Horarios, horas, rutinas, momentos.
El mundo no es de costumbres. Por eso todos corren, se pasan a llevar, se estropean, se golpean, se odian unos a otros. 
Las pocas rutinas que tienen las personas, son un agria carga. Firman un contrato de ocho a seis y pasan desde el día uno rabiando. Se quejan por el sueldo, por el espacio, por las complicaciones y agobios del cargo, se quejan porque tienen que trabajar para subsistir, pero... ¿quién los obligó a adquirir esa rutina?
Se voltean, con ira, hacia sus propias vidas. Se quejan porque tienen una familia que sostener, que por eso se ajustan a un sistema que repudian pero... si saben que formar una familia es una gran responsabilidad ¿por qué aceptaron prolongar su propia historia, su sangre? 
Mi rutina es solitaria, la elegí de aquella forma, porque no entiendo al mundo en que caí, en el que todo es visto como una abnegada obligación, todo es un suplicio, todo lo que hacen no lo desean hacer. Yo no elegí caer aquí, en esto, en el ahora, es un sitio en el que estoy y al que he debido adaptarme día a día. Mi diferencia no es solo la soledad autoimpuesta, sino mi aceptación a elegir lo que hago con esta vida. 
Caminar sobre este mundo a mi ritmo. En aislamiento, sin compañía, algo triste pero segura que de esta forma llegaré a presentarme en paz ante la muerte, con la firmeza de haber elegido mis propios pasos, no como una pelusa sin destino definido, llevada por las transparentes veredas del viento, sino que con una calma sosegada y deliciosa. 
Quebrar algún instante de mis días, es quebrar mi débil calma... es despedazar mi existencia...

Se agradecen los comentarios y las opiniones.

Soy Depresiva


sábado, 5 de septiembre de 2015

Ser una cebolla

Un colchón. El piso de madera se extiende frente a mi. La ventana me mira. Yo la miro a ella. Hace veinte minutos que nos observamos. Sé que ella se está aburriendo. Lo sé, porque así es siempre. Todo el mundo parece aburrirse de mi.
Lo que esta estúpida ventana no sabe, es que estoy en una etapa de mi vida en la que también me aburro de muchas cosas. Para empezar, estoy cansada de mi misma. Me duele ser yo. No es fácil cargar con mi mente, con mis dolores, con mi propio aroma a fracaso. No.
Con mayor razón y frecuencia me hastía la gente. Gente que se dice ser mi amiga me llama por teléfono, me escribe por WhatsApp, me manda mensajitos por Facebook. Me habla de cosas que no me interesan. A quién le importa que le guste tanto el tipo que me desea presentar, sobre todo, a quién le gusta escuchar que a ese mismo tipo se lo “comerá” el fin de semana que sigue porque le tiene ganas. A mi no.... Tampoco me interesan los problemas profesionales de mi jefe, las complicaciones de mis alumnos, los dilemas sociales de los que me rodean, los malabares monetarios en esta economía deficiente, ni menos me interesan los rompecabezas de parlamentarios parasitarios del fisco.
Soy yo... batallo día con día con mi ser y lo tengo que hacer sola, porque nadie se preocupará de mi. Porque solo a mi me interesa mi propia existencia. Porque si me pego un tiro, mandaran flores, darán el pésame, se lamentarán, se darán vuelta, cogerán una cerveza, se drogarán y mi cuerpo seguirá el curso normal de todos los muertos... y aquellos vivos, que no estuvieron en mis horas malas, seguirán con sus vidas... así es y no deberíamos lamentarnos.
Quizás los que tenemos depresión gozamos de exceso de ego. Lo pienso siempre que me quejo cuando alguien no me escucha porque está preocupado de la entonación interminable de su propia voz, interesado en que el mundo entero conozca sus rústicas hazañas.
Me desconsuela no ser más importante para mi entorno. Ego en ebullición. Me angustia pasar por esta vida y no haber dejado huella en alguien, en algo. Me pregunto a qué vine, a dónde debería ir, por qué no me logro conformar con quien soy, por qué quiero más y me enloquece no saber qué es ese más...
El vacío crece, es como tener una sepultura en mi pecho que en vez de tierra, se come mi piel, mi carne, mis deseos, mi poca fe.
La ventana parece cerrarse un poco, está tan fatigada como yo de estas reflexiones...
El suelo de madera se ve más duro, pero parece prometerme que no se moverá de su lugar...
El colchón es un buen refugio... me acurruco, cierro los ojos y me dejo caer en el silencio con un largo suspiro... me juro a mi misma que será la última vez que caeré, me prometo que es la última vez que me dejo vencer, con fervor absoluto confirmo lo que siempre me digo “soy una cebolla... tengo capaz... estoy en una capa mala... solo debo eliminarla y continuar... eliminarla y continuar... eliminarla... y continuar...


Soy Depresiva.

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Si tienes un blog y lo deseas compartir, envíalo y lo añado a la sección de páginas amigas. 

viernes, 24 de julio de 2015

Lo que uno ve

Hola a todos.
Si, mucho tiempo sin estar por acá. La verdad es que tampoco nada me obliga a estarme actualizando constantemente, no soy de esas blogger que pasan 24 horas al día pendiente de las estadísticas y buscando con un grupo creativo los temas con los que quiero sorprenderlos.
Este minúsculo espacio es algo tan personal, que me he estado permitiendo tratar cosas con calma y contarle las cosas que veo, siento o escucho.
Estoy trabajando. Me gusta mi trabajo actual. Es cómodo y tranquilo. Nada de compartir con más personas, nada de estarme adaptando a locuras ajenas. Tranquilo.
El punto más importante de mi actual trabajo, consiste en escuchar, escribir y observar. Genial. No tengo que hablar. Me suceden cosas con las palabras habladas. Las escucho tanto y de tantas malas formas, que me saturan. Cuando alguien habla demasiado me da ataque de pánico. Tiendo a huir de las formas más vergonzosas imaginables.
Bueno... para ir a mi nuevo trabajo, tengo que tomar el metro. Hoy me fui de pie y junto a mi, se paró un señor. El metro iba lleno de madres y padres con sus hijos. Muchos infantes dando vueltas. El señor que iba junto a mi, saco su celular. Presionó varias opciones y decidió hacer clic a un mensaje que le había enviado un amigo a través de wattsap.
Hasta este punto, creo que a todos se nos hace conocida la escena. El tema a discutir lo cuento ahora: el link que abrió el señor mostraba una escena de una chica, no sé más de 20 y menos de 30 años, quizás. Bien... nada anormal, hasta que aparece un consolador en pantalla. La muchacha lo mira, se sonríe y se mete a la boca. Luego... aparece un negro, con todas sus partes hacía la pantalla. Luego... bueno... luego, un montón de escenas de sexo explícito. O sea, el señor que iba junto a mi, en el carro de metro, donde habían muchos niños dando vueltas y dos en particular algo alcanzaron a ver en el celular del señor en cuestión... iba perdidamente entretenido viendo pornografía dura.
Quizás muchos se estén preguntando por qué les cuento esto. Lo primero, porque es mi blog y no sabía cómo desahogarme. Segundo, me hizo reflexionar sobre las razones por las que siempre me siento desajustada en este mundo.
La gente está más loca que nunca. No tengo hijos, pero me escandaliza tan solo pensar que mis hijos vean sexo duro en el carro de un metro, simplemente porque un hombre no puede contener esos espacios pervertidos que debería disfrutar en la intimidad de su hogar. ¿Por qué yo tuve que alcanzar a ver eso? ¿Por qué las personas se les olvida que no son los únicos en este mundo? ¿con qué cara le pedimos a otros respeto, si nosotros mismos hacemos cosas horribles sin mediar cuidados? ¿por qué los seres humanos estamos tan egoístas? ¿se han preguntado qué es lo que le estamos haciendo a nuestro planeta al tener malos comportamientos?
Ojo, el tema de la pornografía me tiene sin cuidado, lo discutible es ¿dónde termina tu libertad y comienza la mía?
Espero se entienda el mensaje, creo que esta mini comunidad entiende mi pesar, me reflexión, lo que me sucede con este asunto. Sigo sin saber cómo encajar en este mundo... lo intento, pero cosas como la de hoy, me hacen preguntarme si Shakespeare no tenía razón ...

Soy Depresiva. 

Nota: quiero informales que yo NO borro los malos comentarios. He visto muchas veces que gente publica comentarios negativos, ofensivos o me critica por tener este espacio y que luego, cuando me meto en el blog, sus comentarios aparecen como "Este comentario ha sido eliminado por el autor" Ese "autor" se refiere a quien ha escrito el comentario y no al autor del blog, que en este acaso soy yo. Solo deseaba aclarar, ya que el señor Leonardo Sobico escribió dos veces un comentario, que tengo en mis registros, que he leído y que no he borrado yo, sino él mismo. De paso quiero informale al señor en cuestión que si le molesta mi blog ¡¡NO LO LEA!! gracias a todos por hacerse partícipe y valorar mi espacio... aunque creo que el problema del señor Sobico corre más por el lado de la bipolaridad, ya que antes escribió un dolorido comentario poético y una entrega después... le dio por ofender este espacio que parecía apoyar... en fin... bienvenidos son todos, pero OJO siempre la invitación a no leer sino le agrada, queda extendida. De los buenos y depresivos... pocos ¿o no mi pequeña comunidad?

viernes, 22 de mayo de 2015

Mátate

Hace unas semanas, recibí un mensaje de alguien que creí había leído mi blog. 
El comentario era para alabar "algo". Como he hecho con muchos, lo primero que doy son las gracias por leerme. Creo que es lo mínimo que uno debe hacer, agradecer por hacer algo tan grande como dedicar algo de su tiempo a mis escritos. 
Sin embargo, la vuelta a mis agradecimientos recibí un "No, no he leído nada. No tenía idea". Me pareció extraño, entonces, que alabara algo de mi que en cuyo caso asumí que era mi escritos en este blog. Así se lo hice ver y lo invité a leerme "si así lo deseaba".
Un día después de aquello me mandó otro correo, con un "Mátate" y continuó "la gente amargada como tu, merecería matarse y dejar de victimizarse. Son un estorbo, te lo digo en serio: hazle un favor a esta humanidad y pégate un tiro. Deja a los mejores vivir en paz. Todos ustedes deberían desaparecer y dejar de consumir aire de una vez. Los fusilaría encantado".
Fue interesante el correo. Es quizás cierto que deberíamos matarnos. Yo lo he intentado un par de veces. Claramente, no quería morir del todo. Si así lo deseara, no estaría contándoles esto. Aún así, las palabras de este tipo me siguen retumbando. 
Lo cuento porque me pasó. No lo estoy contando desde la parada de víctima. Gente estúpida y con mierda en la cabeza, no entiende esto. No sabe contextualizar y asume que todos los que cuentan sus cosas, son fecas humanas que se victimizan. También he pensado que usan esa palabra porque es la más inteligente que han aprendido. 
No me victimizo. Solo cuento lo que veo que me sucede. Lo que siento, lo escribo porque es mi medio "talento". No estoy buscando aprobación, consuelo o consejos. No busco nada en concreto. Solo quiero escribir esto en el blog que he creado y si más gente se siente igual, me pone contenta. Me llena un cuajo de alegría saber que mis escritos no caen en abismo negro, sino que tienen eco en aquellos que se siente similar a mi. 
Algunos (sino una inmensa mayoría) tenemos problemas para expresar a viva voz lo que sentimos. A muchos, incluso les cuesta hilar sus propios dilemas internos. No somos anormales, solo somos diferentes y no sabemos lidiar con los sentimientos profundos. Para muchos normales, echar los problemas a la espalda es normal, aplastar al del lado es normal, ponerle zancadillas a los que les cae mal es permitidos, robarle el marido a la amiga es de vivarachos. No lo es para mi, y eso me hace sentirme rara, que no encajo en el mierderio social al que tengo que adaptarme para comer y sostenerme en una sociedad a la puta de consumista. 
Entiendan: uno no se victimiza por tener depresión, ni por contar por vía escrita lo que siente. Si a los huevones normales no les gusta, váyanse a otro lado, tráguense las ofensas a gratuitas y desaparezcan de mi blog. Si los invito, es por que creo que llegan acá (como que el título del blog es bastante obvio ¿no?) porque se sienten así y quieren sumarse y dejar de sentirse mal o solos o quieren saber si lo que sienten es único o normal. 
Pensé levantar muro y dejar el blog con restricciones pero...  por qué hacer eso por un idiota que se cree perfecto y que no es más que otro humano como yo. 
Demás está decir que al estúpido que me escribió tanta porquería sin sentido, gratuita, lo he bloqueado. 
No estoy para burradas, no estoy para tolerar a nadie del ciber mundo... para eso tengo suficiente con cada día que me levanto y me meto en una lata de sardinas a respirar a energúmenos que transitan por las mismas calles que yo. 
Acepto comentarios, ideas, sentimientos, desquites, lo que sea... en esta ocasión, agradecería movimiento y expresiones de parte de todos los que leen. 

Soy Depresiva...

jueves, 19 de marzo de 2015

PNL

Programación Neurolínguistica, o PNL ¿Lo han probado? Yo lo hice hace unos días. Podría ser bueno pero, a mi me afectó demasiado.
Tuve esperanzas en que la solución de mis problemas ya no se enfocaran solo en trabajar mis sentimientos o en entender mi pasado. Pensé que trabajar a nivel más profundo daría el cambio radical para sentirme mejor conmigo misma y con mi entorno. Creí que quizás, mis neuronas serían la panacea de mi trastorno.
La cosa no funcionó como yo esperaba. Asistí a un taller donde se hacía meditación colectiva. Con gran incomodidad imité lo que muchos hacían. La meditación no se me da mal, el problema es que mi ansiedad me juega malas pasadas cuando mucha gente me rodea. Más aún cuando te saludan con abrazos y te tocan. Me tocan. No me gusta que me toquen, se me altera el corazón y pienso que moriré. Que moriré asesinada por la persona que me toca con alegría.
Decidí pelear contra mi imaginación, contra mi mente, contra, incluso, mi corazón desbocado que se hinchaba más y más en mi pecho. Seguí las suaves órdenes de quien haría las veces de maestra para guiarnos en la meditación. Dejé que mis ilusiones edificarán ahí su utopía. Inspiré y boté, más rápido que cualquiera. Poco a poco intenté que mi mente quitara su enfoque de las personas que me rodeaban. Lo logré a medias. Mi cuerpo siguió solo las órdenes de la maestra. Mi cuerpo estaba en relajo, aunque mi mente aún escudriñaba los espacios a mi alrededor.
La maestra dijo que rodeara a mi otro yo imaginario, y lleno de luz, en una burbuja. Me gustó eso. Fue sin duda lo que más me gustó de todo. Rodearme y sentir que mi yo interno, estaba a salvo. Luego dijo que a mi lado derecho pusiera a todas las personas que deseaba en mi vida. Demoré poco. Poca gente quiero en mi vida, me habría gustado tener más, pero no. Luego dijo que a mi lado izquierdo pusiera las cosas que deseaba junto a mi. Luego dijo que al frente pusiera todas las situaciones que deseaba para mi vida. Sentirme en paz, alegre, feliz, rebosante, completa, a gusto, encajada en algo, aceptada, querida, amada. Luego dijo que tras de mi pusiera a todas las personas o cosas o sentimientos que deseaba fuera de mi existencia. Esas situaciones que me hicieron mal, esas personas que me han dañado. A medida que recorría todo, descubrí que era mucho lo malo que consideraba parte de ese espacio tras de mi yo, con luz.
La angustia se apoderó de mi. Comencé a gemir. Mi yo protegido en la burbuja, me decía que me calmara, que todo estaría bien después de sacar esas cosas y personas malas de mi. Pero el terror era mayor. Me atenazaba y no lograba abrir los ojos.
Me largué a llorar. En trance y angustiada, lloré tanto y tan fuerte que detuvieron la sesión. La gente no podía estar cerca mío. Sentía que el mundo se achicaba a mi alrededor y que estaba muriendo.
Llamaron a mi casa. Me fueron a buscar al centro donde estaba. Me dieron agua con azúcar... trataron de calmarme. Sufrí un vergonzoso ataque de histeria.
Ahora estoy encerrada nuevamente en mi casa. Triste y amargada. Quizás más triste y amargada que antes, porque las imágenes de las personas que me dañaron aún no se borran de mi subconsciente. Están ahí... latentes... respiran...
Los idiotas del colegio, los hombres que se rieron de mi, la veces que me enrostraron mis defectos, la risas por ser diferente, la humillación de mi entorno, la incomprensión de mi familia, la frialdad de todo aquel que no entiende lo que pasa por mi cabeza... la aguja clavada en mi alma, pretendiendo cruzar mi herido corazón con hilos de alambre lleno de alfileres venenosos y filosos, que no hacen más que engarfiar mis sentimientos e llenar de pus infeccioso cada paso que intento dar, para salir de donde estoy enterrada... hundida... respirando mi propia mierda, mi propia desolación, mi iracundo dolor...
El PNL... no fue para mi...

Soy Depresiva...

Nota: deja tus opiniones si así lo deseas.


lunes, 2 de marzo de 2015

Comentarios Varios


Hace unos días, me llegó un correo con contenido que me gustó mucho. 
Agradezco a Danny Ortíz, por el tiempo dedicado y por haber pensado en mi blog desde temprano en su día, para considerar invitarnos a todos a disfrutar de una hermosa canción. Con un contenido en su letra que a más de uno nos llenará de gratificación y algo de dolor. 
Aprovecho de hacer nuevamente el gran súper ofertón para que dejen el link de sus blog. La idea mía es que compartamos espacios. Pero ojo, no me vale que hagan solo la petición y que cuando yo me meta a sus páginas siguiera pueda comentar lo que escriben. La idea es asociar. Seamos depresivos, pero no egoístas. 
Tampoco es necesario que sean blog de depresivos. Quizás les guste la computación y tienen artículos sobre ese tema o, lo que más me gustaría, es que tengan blog literarios. Con pensamientos, poesías o historias y que estén dispuestos a añadir un link a mi portal también. 
Los correos que me envíen me llenan las jornadas de mucha alegría. Sé que los escriben con la esperanza de no ser contestados. Pero mientras yo pueda hacerlo, siempre, siempre los contestaré. Eso sí agradecería que añadieran el país del cual me escriben. Yo soy chilena y en ocasiones se me pasan chilenismos, porque olvido que internet no tiene fronteras. 
Me parece que ya nada más, por hoy. Preparo algunas cosas para los días futuros. Espero seguir contando con sus lecturas, recomendaciones, comentarios y todo lo que deseen. 

Saludos,
Soy Depresiva




lunes, 16 de febrero de 2015

Cambios

Hace unas horas me levanté. Atontada por el calor y el sueño profundo en que caí, sin la menor mediación a algún artilugio químico. 
Comí algo y me animé pensando en pasar un rato en el computador. Vería alguna película, serie, bajaría música y demases tonterías de los tiempos actuales. 
Preferí meterme al blog y echar mano a una idea que venía dando vueltas. Hice un link para que sumen sus páginas personales y estemos encadenados. Si desean aparecer en el apartado de "link páginas amigas" no tienen más que enviármela y la sumaré, obviamente cae de cajón que ustedes harán lo mismo con mi blog. No sé si es tan obvio para el resto, pero para mi sí lo sería. Solo es un link, nada de fotitos, monitos y cosas que ocupan espacio demás. Al menos contarán con mi visita y eso igual suma. 
Decidí también cambiar el feo encabezado que tenía. No tenía nada de bonito el otro. Lo encontré siempre horrible, poco claro y comunicativo. No era yo. En cambio, el que acabo de subir está más acorde con lo que soy. El color sepia, los rojos... en fin. No es perfecto, pero me agrada más a la vista. 
Eso sería. Perdonen, pero al parecer la siesta me hizo mal y me levanté algo apática. Como que ando con ese estado de ánimo de mierda que uno solo echa puteadas por tener que respirar. Suele pasar. 
Espero dejen comentarios, y que se sumen a la unión de links. También me los pueden enviar al correo. Aunque, sería mejor dejarlos en los comentarios por si alguien más desea hacer lo mismo. 
Espero tengan buen inicio de semana... lo necesitarán... quedan cuatro días de wevas aún... 

Soy Depresiva
soydepresiva@gmail.com

sábado, 14 de febrero de 2015

Días buenos, días malos

El viernes tuve un día realmente malo. Me levanté pensando que no debía estar despierta. Quería cerrar mis ojos y abrirlos nada más que en los momentos agradables. Esos que pueden darme algo del opio existencial llamada felicidad. Son pocos esos momentos, así que pasaría gran parte de mi existencia durmiendo. No me molesta... me evitaría todo lo que detesto. 
Hacía calor. Odio el verano. Sudor, sudor, sudor. Tengo ventilador, pero hace tanto calor que el aire es ardiente. Las casas se convierten en mini infiernos. Las calles resecas, el pavimento ardiente como una enorme y eterna sartén de cemento, la gente a cortado tanto árboles para que se vean sus casas, que no hay un soplo de viento fresco o de sombra a medio camino de donde sea que se te ocurra salir. 
Hace unos post gozaba de días buenos, ahora estoy pasando por días malos. Tristes. Sintiéndome un fracaso y un error. Preguntándome si acaso vale la pena seguir adelante, si de verdad debería seguir respirando teniendo el desagrado de tanta gente a cuestas. Yo sé que la gente no me quiere. Sé que la gente me usa, nada más. 
Hoy es otro día malo a mi lista de días malos. Espero que esto no empeore... no tengo ánimos de seguir pasándola tan terrible. 
Me siento vacía en el pecho, pero llena de pensamientos en mi cabeza. Esos me dicen que soy un asco, una basura, que no debería haber nacido, que soy un maldito estorbo, un grano en el culo de la gente. Mi corazón se parte... no quiero ser odiada, me gustaría ser querida, pero no sé cómo se hace eso. 
Soy un fracaso... en todos y cada uno de los sentidos... soy un fracaso y muero de pena por no saber qué hacer...

Soy Depresiva
soydepresiva@gmail.com


martes, 10 de febrero de 2015

Chats

Hace unos días se me ocurrió buscar en Internet páginas o blogs de personas que tuvieran depresión. No di con muchas. La mayoría de echo las había visitado mucho antes. Sin embargo, me aparecieron muchos chats. Páginas con salas de chats compuestas por depresivos... eso imaginé yo. 
Me metí a una de estas páginas, para curiosear. Había una única sala que se titulaba "Fobia Social". "Ah", me dije, "igual, depresivos, ataques de ansiedad, fobia social... está dentro del rango".
Me metí con un nombre ficticio. A poco estar, me contactó gente. En su mayoría hombres. "Hola preciosa", "Nena, porque tanta pena", "Hermosa flor, hola" y saludos similares. Mi primer pensamiento fue "¿Y estos son depresivos?" me entró la duda. 
Después de los corteses saludos del inicio, de veinte contactos que querían hablar conmigo, 16 me preguntaron la edad. ¿Por qué la edad? la razón era para saber si era menor o mayor de edad. A algunos les dije que tenía 40 años, a otros 30 y a una minúscula cantidad que tenía 15. 
Para resumir la experiencia, los veinte a cuatro frases escritas me pidieron mi Skype o Wattsapp. 18 me dijeron que nos podríamos juntar para conocernos, y once, insistían en preguntarme sobre asuntos sexuales. Cinco me enviaron fotos de sus "penes". De esos cinco cuatro fueron a los que les había dícho que era menor de edad. 
¿Qué pasa con esta humanidad? Ingreso a un chat esperando encontrar gente que se sienta como yo, depresivos, ansiosos, fóbicos; y termino topandome con pervertidos mentales. Si tuviera los 15 que algunos les dije, habría tenido que responder preguntas como "eres virgen", "debes estar apretadita", "yo podría iniciarte, no me costaría nada", "lo has echo por atrás" y la más espeluznante "Mira, te mando una foto de mi pene para que veas que te dolerá pero lo pasarás muy bien" o.O 
Siento mucho haber publicado esto, pero no sé, es mi blog y fue la única vía por la cual sentí que podía desahogarme. Lamento contarles cosas como estás, pero somos casi una minúscula comunidad y sentimos cosas similares, nos intentamos apoyar dentro de nuestras penas y confusiones, y me dolió mucho cómo algunas personas joden y se ríen de lo que sentimos. Crean salas de chat con enfermedades que no son fáciles de llevar, se ríen de nosotros y muchos como yo terminan cayendo, y nos usan para atraernos y usarnos. Usar a otros en nombre de una maldita enfermedad como es la Depresión.
No supe qué hacer ese día... hoy tampoco sé... lo único que se me ocurrió anoche fue contar mi experiencia por acá... estamos viviendo en un maldito mundo con demasiada gente con alma de mierda... 

Soy Depresiva.
Instagram:@Soy___depresiva(con tres guiones bajos)

Nota: dejen sus comentarios si lo desean. Siempre serán bienvenidos. 

domingo, 8 de febrero de 2015

Algo de mi: la lectura

Me gusta leer. Tengo mi perfil de facebook lleno de grupos de lectura y escritura en los cuales participo. O sea... tenía, ya que decidí desactivar la cuenta, justamente para poder dedicarme a escribir y leer más cosas. Facebook es una plataforma media satánica. A veces incluso creo que esa misma plataforma causa bastante de mis problemas psicológicos. 
Leer es uno de mis grandes placeres. Paso largas horas leyendo cosas que me gustan, y cosas que no me gustan. Escribo. Soy escritora... o lo intento cada día. Tengo otros blogs, uno con mi nombre real y otro con mis novelas. En wattpad tengo cierta fama. He ganado concursos literarios y he impartido talleres. Por todo esto, desactivé mi cuenta de facebook para dedicar más horas a leer y escribir este blog y cientos de proyectos literarios que había desechado o que tenía estancados. 
Estuve dando vueltas a la idea de incluso crear una sección donde podría añadir los libros que he estado leyendo. Me entusiasma. Es raro notar a un depresivo entusiasmado por algo. Pero tengo esa sutil rareza. No leo libros de mercado, de los famosos, de los superventas actuales, tampoco son complicados, ni filosóficos. Soy una admiradora del pasado. Recurro a escritores de antaño para aprender y desenvolverme mejor. Voy a las ferias de libros usados y desempolvo unos cuantos por pocos pesos. Tengo libros viejísimos, de editoriales que murieron hace ya mucho rato. Son mi gran tesoro. Creo que es lo que más amo en esta vida: mis libros. 
Quiero estar más presente. Quiero andar más por acá. Salir de las plataformas digitales igual es una forma de sanearse. Es estar modestamente más incorporado en el mundo y ver menos cosas malas o dañinas alrededor. 
Creí que tener este blog me obligaba a escribir solo de mis depresiones, de esos bajones emocionales. Ahora entiendo que no necesariamente tengo que hacer ello. Puedo también contarles cuando estoy en alto, cuando estoy en la cumbre de mi poca felicidad. 
Supongo que ser depresivos es un aspecto importante de nuestro ser, pero también supongo que aquellos que seguimos levantados, luchando, lo hacemos porque hemos encontrado algo que nos ayuda a ser mejores. 
En mi caso es: el leer y el escribir. Todo tenemos algo...

Soy Depresiva. 
soydepresiva@gmail.com

Nota: comenten si así lo desea. Escríbanme, si también así lo desean. Si tienen un blog, adjunten la dirección y los intentaré visitar. 

sábado, 31 de enero de 2015

Amor

Siempre he sido una mujer bastante enamoradiza. O sea... lo fui. Me terminé cansando. De niña, eso si, fui rechazada. Por fea. En serio que varios me dijeron que era bastante fea. Otros se callaban para no hacerme sentir mal, supongo, pero en ese silencio yo conservaba esperanzas. Hasta que, claro, mi “amiga” del momento salía con ese que creía tenía alguna oportunidad.
Sobre los veinte años, entendí lo que sucedía. No era fea. Era guapa. Tenía carácter y eso les gustaba. Pero por el rato. Cuando caía, me desechaban. Y yo no lo entendía.
Sobre los treinta años, volví a entender lo que pasaba. Era mejor estar sola. Con algunas muchas experiencias fallidas comprendí que el camino del amor, definitivamente no era lo mío.
Sobre los 35 años, supe que jamás estaría acompañada y que era mejor sacar de mi cabeza la idea de casarme, tener hijos, tener familia, mi familia... echar raíces y morir plena y rodeada de personas que me amarán...
Aprendí que la soledad sería mi gran compañía, y que debía acostumbrarme a ella.
Hay noches en que despierto llorando. Me voy a quedar sola. Sola, sola, sola. ¿Lo entienden? Una cosa es disfrutar la soledad, pero otra es saberse morir sola. La imagen de mi cuerpo muerto, siendo carcomido por días y días en mi habitación y que al cabo de dos semanas vecinos llamen a la policía porque sale olor pútrido, me persigue por las noches. Saber que nadie pondrá siquiera una flor en mi tumba. Que nadie me llorará. Que a nadie le importará mi partida. Saberse que pasarás por este mundo y que a nadie le importo. Me ahoga..
Me gustaría haber encontrado a alguien que me quisiera. Que aceptara mis diferencias. Que no me obligara a ir a una fiesta, que respetara mis silencios, que comprendiera mi forma de ver la existencia, que compartiera mis emociones. Sé que ese hombre no existe. Lo sé... porque les temo.
Cuando alguien del sexo opuesto se me acerca, me dan ataques de ansiedad. Sé que no me quiere a mí. Sé que no busca nada serio. Sé que si me dejo llevar, me herirá. Sé que lo que le agrada de mí es algo físico que le llama la atención y mi carácter que lo confunde con pachorra, y que no es más que una forma de ocultar mis terrores.
Disfrutar del silencio solo lo logras a través de la soledad. Encontrar a ese alguien que respete ese momento, es encontrar una gema de incalculable valor.
Hace dos noches, desperté angustiada. Me senté en la cama y volví a entender que jamás tendré hijos... lloré al saber que estaré eternamente sola... pero sola, sola... entonces, volví a caer en depresión profunda y los días soleados se me transformaron en una sola luz de amargura y pena...  

Soy Depresiva
soydepresiva@gmail.com

Deja tus comentarios si así se te da la gana. Comparte el blog, si crees que a alguien más le pueda gustar y que no lo insultará.

Notas varias: Gracias por sus comentarios y sus correos. Trato de subir entradas basándome en alguna de las cosas que me cuentan. De tal manera que se den cuenta que no solo lo sienten ustedes, sino varios más. Esta entrada en particular fue por un comentario que dejó "Lucía Xavier". A la comentarista "Evita" la visitaré durante la semana. "Felix Barenys" y "Pierrot16" gracias por comentar. 

lunes, 19 de enero de 2015

El Silencio

Hoy he tenido una gran pelea con mi madre. Lo que la comenzó no lo recuerdo. Solo sé que mitad de la discusión, solo deseaba silencio. Que se callara, que todo se alejara de mi y que el abismo dejara a mi mente descansar un rato. 
El barullo es agotador. Personalmente disfruto mucho del silencio. Aunque el mismo este relacionado con la soledad. Estar solo y en silencio, es paz. Es verdad que cuando ambos ocupan la mayor parte de tu día, te sientes en abandono hasta de ti mismo. 
Pero el bla-bla, la gente siempre hablando, siempre moviendo la boca, siempre emitiendo sonidos, diciendo cosas con poca o nada de sustancia, palabra tras palabra con entonaciones desagradables o risas estridentes, es un infierno. 
En ocasiones siento que mi depresión no es por la soledad, sino por el exceso de gente a mi alrededor. Siempre hablando. Yo puedo pasar largas horas en mi pieza, sin nada más de sonido que el ambiente. Me relaja, aunque cada cierto tiempo me haga pensar que estaría mejor fuera de este mundo. 
A veces me pregunto ¿de verdad esa persona está interesada en contarme todo esto? ¿en serio que no se cansa de mover la mandíbula, azotar la lengua en boca y decir todas esas cosas? ¿quieren realmente decir lo que dicen? cuando no hablan en voz alta ¿su cerebro explota? 
Mi mente siempre se está moviendo, pensando cosas raras, feas, tristes, amargas, pero no siento esa compulsión de vomitar fuera todo lo que se me pasa por la cabeza. No con el habla, al menos. 
En ocasiones... solo deseo algo de calma... tranquilidad... paz...
Pelear con las personas me causa justo lo contrario a mis deseos. Cuando mi madre le da por darme sermones, de hablar, hablar, hablar. Decir cosas, a mi se me forma una masa de ruido en mi cabeza y lo único que quiero es que se calle. Que todo el mundo se calle y que el universo se transforme en nada. 
Jamás logro eso... siempre tengo gente hablando a mi alrededor. Jamás puedo tener algo de tranquilidad en mi cabeza.... nunca... 


Soy Depresiva
soydepresiva@gmail.com

Nota: quiero que sepan que siempre leo sus comentarios o sus correos. No mantengo correspondencia, porque ya saben, soy de esas depresivas apáticas. Pero los y las leo, me gusta recibir su correspondencia. Siento que somos más, me siento menos sola, pero tampoco invadida. Esta entrada fue pensada justamente por un correo que recibí. Si me estás leyendo, quiero que sepas que no estás en soledad de sentimientos, somos varios lo que sentimos como tu. Seguimos adelante, y espero nos acompañes. 

domingo, 11 de enero de 2015

Verano

Odio el verano. Comienza el mes de octubre de cada año y yo sufro los primeros aleteos de los ataques de ansiedad.
Odio subir al metro y oler el sudor ajeno, sentir la respiración jadeante de la gente con algo de sobrepeso y lo peor de todo: odio que me toquen, todo ellos ardiendo, goteando, transpirando por cada poro de su ser. 
Sean hombres o mujeres, me causan igual repulsión.  
Inicia la primavera, los primeros brotes de los árboles, los días de sol a primera hora de la mañana y yo comienzo con las primeras depresiones. 
Mi estación del año predilecta es Otoño. Algo de lluvia, algo de sol, un frío tolerable, días nublados, sol oculto tras las nubes, más ropa encima protegiéndome, los árboles comienzan a desnudarse. 
Invierno, no mucho. Por esta época me dan ganas de tomar las pastillas de mi madre. Los meses de junio y julio me son fatales. Lloro mucho, sufro sin saber la razón del sufrimiento. Me confundo, pierdo mi norte y no veo razones para nada, ni para respirar, mi para dejar de hacerlo. 
La primavera me asusta. Todos comienzan a sacarse la ropa, a mostrar sus cuerpos pálidos y, hombres y mujeres, andan más excitados de la cuenta y metiendo las patas más de la cuenta. Todos quieren salir a divertirse, a beber, ir a pub y conocer a gente. 
Pero al verano lo odio. Pasamos la navidad con más de 30° de calor. La gente compra regalos como energumenas, corren y sudan como idiotas. Luego viene la locura por salir a veranear. La compra de trajes de baño, camping, colchones de aire, carpas, maletas, la ida a las piscinas, el tostado perfecto, las rubias teñidas con piel de pollo recocido. Las rubias/negras, las blancas/rojizas, las morenas/negras. Después, de vuelta en marzo, andan todos depellejandose, botando piel asquerosa como serpientes. 
Me deprime el exceso de sol. Soy de esas personas que sufre mucho con la demasiada luz. No me dan ganas de salir, peleo mucho con toda la gente y me siento ahogada y confundida. No entiendo la locura del veraneo, de las piscinas y sobre todo me fastidia el sol. El calor. Me ahogo, siento que me dará un ataque al corazón. 
Por mi disfrutaría 365 días de mi estación del año favorita: Otoño. En otoño puedes salir a caminar sin asarte o ahogarte en un río de lluvia. Disfrutas de la caída de las hojas de los árboles. Hace frío, pero es un aire helado rico, suavecito, no es un viento seco de verano o torrencial de invierto. 
Lo único bueno del verano es la fruta... podrías haber la misma cantidad de fruta en Otoño...

Soy Depresiva.
soydepresiva@gmail.com

Nota: escribe lo que opinas respecto al tema, si se te da la gana. Responderé si también ando de ganas...




sábado, 3 de enero de 2015

Arpías.

En silencio las escucho Ellas creen que porque tengo los audífonos encajados en los oídos no las escucho como me apodan y las cosas que planean hacerme porque no les caigo bien.

Tremenda novedad. Yo no le caigo bien a nadie. No me dan ni tantas ganas de caerles bien a un montón de viejas arpías que huelen a caca. Son regias ¿eh? Jóvenes, flacas, altas y todas con algún pinche cerca para hacerlas sentir minas. Claro, eso es lo que son todas “minas” y yo solo soy yo. Jamás lo he sido. No me sobran tipos, pero no me han faltado. Lo que carezco de belleza lo tengo en inteligencia. Lo que me sobra en gordura lo tengo en equilibro en opiniones.

Pero no encajo. Si no es por una cosa es por otra. Si no es porque hablo, es porque no lo hago. Si no es porque no soy bonita, es porque tengo lunares. La cosa es que siempre a todo mundo le caigo pésimo. Soy tímida. Quizás la mayoría de las opiniones que doy es justamente porque creo que debo expresarme y aprendí de la forma más clara y algo brusca para oídos acostumbrados a mentir-se.

Mis compañeras de trabajo hablan pestes del jefe, que es pedófilo, que es fresco, que es pervertido, que es asqueroso..., pero se derriten en halagos y coqueteos delante de él. A mi, mi jefe me caía mal. Llevaba una semana trabajando cuando me dijo que yo no le caía bien. Que le era "desagradable". Me pilló volando bajo. Me dijo que si no cambiaba me tendría que ir. Me asombré. Dos días demoré en masticar y tragar semejantes revelaciones. Al cuarto día, haciéndose el chistosito le revelé mi verdad “No me falte el respeto. Usted tampoco me cae bien. Si no me respeta, despidame y lo arreglamos en la inspección”. No lo hizo... la razón... mientras mis compañeras de trabajo me están pelando, mientras están creando mis sobrenombres que tanto las hacen reír, mientras las escucho como traman algo para que me vaya... yo, estoy trabajando. No me despidió porque soy la que más producía y por lo tanto, la que más lo hacía ganar plata.

Por eso no me gusta salir a trabajar... por que no le caigo bien a las personas. No encajo y, aunque me haga la dura, la mala, la super mujer de sentimientos de hielo; por la noche, antes de dormir me atacan los temores de soledad y me doy pena. No quiero caerle mal a las personas, pero me odian. No quiero estar sola, pero nadie me ha querido de verdad.

Eso me hace sentir pena... mucha pena... y adivinen que es lo que me ataca cuando me da pena...

Soy Depresiva...
soydepresiva@gmail.com


Nota: deja tus opiniones, si así se te da la gana.