viernes, 26 de octubre de 2018

Horns soy yo.

Todos somos Ignatus. Somos un espejo o una fuente... 
¿No lo sienten? ¿han visto la película "Horns"? yo la vi por tercera vez este fin de semana. 
El sabor que me quedó fue ese. Estoy en una etapa donde he asumido que la gente me odia. No hay más filosofía o reflexiones al respecto. Decidí asumirlo. Creí haber tomado conciencia de aquello hace tiempo, pero no. Todo doloroso comportamiento ajeno me dañaba. En silencio, me consumía y me llenaba de rencor. Desde hace meses lo atesoré como parte de mi forma de ser, el cual debía ser aceptado por otros y en particular por mi. Aceptar. Crecer. Asumir. Seguir adelante. Ser yo. Repetir todo este camino cuantas veces sea necesario.
Dentro de ese nuevo espectro de mi misma, vi esta película y la comprendí aún más y entendí a Ignatus, el personaje principal. 
"Ig" es amado, defendido y aguantado por un grupo de sus conocidos. Los cuernos, son el creciente demonio que habita en él. Ese demonio, le muestra a Ig lo que realmente son esas personas que lo rodean. Cinismo, hipocresía, comedia. A esos cercanos se les cae la máscara frente a ese nuevo y Mefistofelico Ignatus. Delante de ese moderno ángel caído de cornamentas, toda verdad interna era revelada en total esplendor.
Me sentí así. Sin cuernos, y sin dramas amorosos de por medio. Sentí que eso era yo para la personas. La gente frente a mí se revelaba en su total fealdad interior. Yo soy esa fuente de los deseos donde ellos se miran y ven esa monstruosidad de su ser. Por eso me tratan así. Por eso me han herido. No es maldad, no es victimismo. Son así y no hay real vileza en aquello. Yo no elegí ser repudiada. Lo soy, porque otros se ven en mi. No pueden ocultarse. Lo saben. Lo intuyen. Lo odian de si mismos. No es parte de mi nueva sabiduría. 
Quiero creer que soy ese demonio para la humanidad. 
Quiero darle esa razón a mi vida. 
Quiero aceptarme así: abominable, aborrecida, repelida.
Le quiero dar un sentido a estos dolores en mi alma. 
Quiero sentir que eso es un buen destino.
Quiero verle utilidad a toda esta maldición. 
Quiero respirar cada día ese odio sabiendo que es un bien para todos.





Soy Depresiva. 

Comenta si se te da la gana.

domingo, 26 de agosto de 2018

Yo.



Mi “madre” biológica, agoniza. Por alguna razón entender a una madre soltera es sencillo. Su dolor, dificultades, complejidades, esfuerzos y sacrificios, son fáciles de comprender por todos. No así, las razones de sus “hijos”.
La mujer que me tuvo no es la misma mujer que me crió. Entender a la primera, es fácil; alabar a la segunda, es natural. Pero en medio hay algo. Hay alguien. En este caso, justo en medio, estoy yo.
Esa “madre” biológica mía, tiene cáncer, con metástasis, administrándole morfina y al parecer, le queda poco de vida. Esto lo sé porque múltiples mensajes han bombardeado mi cuenta de Facebook. Gente que no conozco, me escribe. Gente como cuñadas, cuñados, sobrinos, nietos, vecinos, arrendatarios, primos, nietos primas, etc., etc. demasiada gente sabe esta historia. Lo cual es una locura considerando que toda mi vida he sido quisquillosa con mi vida personal.
Su grave enfermedad y el destino obvio que pronto le espera, no se lo he comentado a nadie. Ni tampoco lo haré. Bueno... en este blog, pero ustedes no saben quién soy. Ni lo sabrán jamás.
Pensé en publicar esto y mandarle el link de este blog. Pero ahora me lo pensé mejor...
Saber todo eso de ella despertó en mi la confusión total. Llevo una semana pensando en cómo responder los mensajes. La decisión la tengo muy clara desde el principio. Pero la paja molida de mi vida, es lo que me tiene escribiendo esta entrada.
Mi madre biológica fue la primera persona en este mundo en rechazarme, abandonarme, dejarme sola enfrentada a todo, fue la primera en repudiarme, odiarme, menospreciarme. Fue el primer ser humano que sintió asco por mi y se deciso como pudo de mi, botandome de su vida, alejandome de sus días, expulsandome de su existencia, negandome el primer amor que alguien debía sentir por mi en mi vida.
Hoy ad portas de la muerte, le ataca el remordimiento. En su interior sabe que hizo todo lo que describí en el párrafo anterior. Lo sabe y no quiere irse al “infierno” con esa culpa aferrada en su conciencia.
Nunca me quiso... de qué sirve ahora toda esa explosión de amor y cariño hacía mi? Tampoco me quiere ahora, seamos honestos. Es solo culpa, arrepentimiento. Es una especie de “negociación emocional” con la muerte. Quiere lástima y consuelo social. Quiere, necesita “ser perdonada” por sus actos.
Pero la verdad, es que llegar ahora a interrumpir MI vida, para aliviar sus pensamientos, no es más que una muestra más de su vileza y egoísmo.
Yo tengo memoria. Tengo una dolorosa memoria de mi niñez. Tengo buenos recuerdos de sus palabras, de sus actos.
Nadie me lo cuenta. Yo siempre lo he sabido, siempre lo he sentido. Sé de ese día en que me dejó de dar de comer para alimentar a esa medio hermana mayor, que hoy me busca con exasperación e irritabilidad. Esa medio hermana mayor que lloraba a moco tendido, clamando la total atención de esa madre que hoy supuestamente sufre por mi. Esa madre biológica que la puso en su regazo y le dio mi comida y que antes de hacerlo me dijo que no me quería.
Odiaba a mi padre y por lo tanto me odiaba a mi.
Me dejó en esa casa, con esa familia. Fueron las personas que me aceptaron. No salí de esa casa jamás. Hoy sigo viviendo en el mismo lugar en el que me dejó. Pudo venir... visitarme... conocerme... invitarme personalmente a su casa a conocer a todas esas medio hermanas que tengo... a conocer a todos esos nietos, primos, sobrinos y vecinos que hoy me hostigan por las redes sociales.
No sé qué sentir. Siento que no la odio. Quiero pasar página. Dar vuelta los momentos. Quiero seguir adelante. Sola, así como me dejó siendo un bebe. Busco en mi corazón algo parecido al perdón. Pero entonces me pregunto ¿perdonar qué? No sé quién es ella. Nunca me interesó saberlo. Hoy, tampoco me importa. Ella jamás me importó. Jamás sentí esa necesidad de conocer mi naturaleza.
No me consuela pensar en que ella esta muriendo y que quiere algo que no existe en mi.
No sé porqué me quiere ver. Para qué, de qué le sirve. Me es molesto imaginarlo, me es patético pensarlo. Es un tonto melodrama.
No siento nada muy claro con respecto a ella.
Se rodeo de todo el amor que a mi me negó. La quieren, la están ayudando, se arriesgan. Es todo lo que ella jamás hizo por mi. No me quiso, no me ayudó, no se arriesgó.
Se morirá llenar de amor y yo moriré sola, porque ella así sentenció mi vida.
No la odio. No le tengo rencor. Aunque mis palabras parecen ser diferente.
Quiero acabar con ese lazo de vida que me sigue atando a ella y este maldito karma de rechazos y pesares.
Tengo la remota esperanza que una vez ella me deje en paz en su conciencia, podré rehacer mi vida.
Lo único que deseo... es que esa mujer se muera...

Soy Depresiva


jueves, 7 de junio de 2018

Hipócritas

Aprendí algo en las últimas semanas. A la gente le importa una mierda todo. 
No, no, lo digo en serio. Me iluminé un día y llegué a esa conclusión. Que a la gente no le importa nada, solo sobrevivir. Se suman a una rueda gigantesca, arrastrados por el sistema. Si tenían sueños, los olvidan, porque no valen la pena. 
Me di cuenta que la gente es amarga y mediocre porque todo esfuerzo requiere trabajo, y nadie está dispuesto a trabajar. Si, si, no falta la persona que diga que se saca la cresta, pero siendo honestos, en esta era, nadie se saca realmente la cresta por nada. 
Es cosa de mirar a las parejas. El otro día me quedé mirando una pareja que se besaba. Los miraba y pensé "pero qué feos son ambos". Y la verdad, lo eran. Hacía muchos años que no veía a dos personas realmente feas. No entendía como dos personas así de horribles podían sentir amor una por la otra. Creo que tiene que ver con ese trabajo, con ese esfuerzo extra que nadie está dispuesto a invertir. 
Lo veo mucho en las mujeres. En la era de la independencia y el súper feminismo, existe una cantidad no despreciable de mujeres que lo único que quieren es encontrar un tipo para que las mantenga. Una de ese tipo se lanzó un dicho muy espantoso: "Un poto (culo) bien administrado da más que una parcela". Lo dijo una mujer, respecto a mujeres. 
Esfuerzo. Sacrificio. Trabajar. Insistir. Perseverar. Para que estamos con cosas, nadie hoy en día lo hace. Quieren todo rápido y fácil. 
Después reclamamos de la sociedad en la que estamos... hipócritas, eso es lo que somos, solo un montón de hipócritas vagos y oportunistas.

Soy Depresiva.

martes, 13 de marzo de 2018

SOla

Me siento sola. Más sola que de costumbre.
Partí este año deseando comerme este maldito mundo.
Han pasado muchos días y me siento más basura que el año anterior.
Me pierdo de este blog. Intento que sucedan cosas en mi vida. Cosas buenas, no toda esa bazofia que muchos creen que me interesa leer de sus vidas. 
Trato de no amoldarme al mundo, a no dejar mi esencia, a ser yo siempre, no mentir. Pero no hay caso. No encajo en ningún sitio.
Me odian ¿Sabes? yo siento que todo el mundo me odia siempre. Tengo algo malo. Expelo eso... no sé, quizás soy como esos perros pulgosos y llenos de sarna, que inspiran lástima pero que nadie se acerca a ayudarlos.
Soy depresiva. Es normal que piense siempre lo peor de mi. Nadie entenderá la guerra internar que sufro a diario. El rechazo, las malas miradas. 
Dije que intentaría rodearme solo de gente buena. Pero estoy sola. Sola ante este puto mundo. 
A veces.... muchas veces... me gustaría dejarlo todo. Nadie lamentaría mi partida. Quizás mi madre porque no tendría el dinero extra que le dejo cada mes. Pero nadie me recordaría con cariño, con buenos sentimientos. 
Desvarío....
He llegado a la conclusión que la gente es mala. Todos son malas personas conmigo. Me usan y me botan. Les estorbo. La gente es sucia. Sucia y mala. 
No encajo... jamás debí nacer... jamás...

Soy Depresiva.
Instagram: @Soy___depresiva    (con tres guiones bajos)


Nota: estoy de cumpleaños el 26/03. Veamos a cuántos de ustedes les interesa este dato. 

lunes, 1 de enero de 2018

2018

Yo a la gente no le caigo bien. Me costó aceptarlo, pero finalmente la última lección que me dió el 2017, fue esa. La gente que me rodea, no me logra querer. No tengo razones, pero así es. Me aparta, me aleja, me usa para sus fines personales... me hiere y he notado que eso les agrada. Verme herida, aporreada y acorralada. Es un triunfo.
Entendí... 
Acepto la distancia.
Me alejo de todos. 
No se quejen los que quedaran (y ya quedaron) en el camino.
Me veo dura, y lo soy. Porqué explotaron mi peor lado? no lo sé. Puedo ser dulce? jamás lo sabré, porque no quiero ser la que fui. Me abandone a muchos, por mucho tiempo. 
Ya no...
Parto este 2018, con el firme propósito de crecer y dejar a todo el mundo atrás. 
Tengo metas, proyectos, ideas, ambiciones y nada esto cuadra con gente que me hace mal, me hiere, lo dusfruta, me arrastra al lodo, me frustra. 
Quiero gente buena. Quiero las mejores personas rodeándome. Esas que no envidiarán mis pocos talentos y harán lo posible por echarme caca y verme hundida. 
Saldré, me haré grande y no necesitaré ni un jodido humano amargado y fracasado a mi lado, que esté constantemente puteandome y odiandome, porque no puede ser como desea y yo si. 
Por que yo me saco la mugre en todo lo que hago, en todo lo que deseo, en todo lo que amo. 
Desde niña gozo de ese desdén. No lo busco, llegué con ese don de ser odiada. No sé, siempre quice ser aceptada y comprendida. Adaptarme, ser parte de la sociedad. 
No lo logré. 
La gente me odia.
Y yo... odio a la gente.

PD: Volví.

Soy Depresiva.