Siempre he sido una
mujer bastante enamoradiza. O sea... lo fui. Me terminé cansando. De
niña, eso si, fui rechazada. Por fea. En serio que varios me dijeron
que era bastante fea. Otros se callaban para no hacerme sentir mal,
supongo, pero en ese silencio yo conservaba esperanzas. Hasta que,
claro, mi “amiga” del momento salía con ese que creía tenía
alguna oportunidad.
Sobre los veinte
años, entendí lo que sucedía. No era fea. Era guapa. Tenía
carácter y eso les gustaba. Pero por el rato. Cuando caía, me
desechaban. Y yo no lo entendía.
Sobre los treinta
años, volví a entender lo que pasaba. Era mejor estar sola. Con
algunas muchas experiencias fallidas comprendí que el camino del
amor, definitivamente no era lo mío.
Sobre los 35 años,
supe que jamás estaría acompañada y que era mejor sacar de mi
cabeza la idea de casarme, tener hijos, tener familia, mi familia...
echar raíces y morir plena y rodeada de personas que me amarán...
Aprendí que la
soledad sería mi gran compañía, y que debía acostumbrarme a ella.
Hay noches en que
despierto llorando. Me voy a quedar sola. Sola, sola, sola. ¿Lo
entienden? Una cosa es disfrutar la soledad, pero otra es saberse
morir sola. La imagen de mi cuerpo muerto, siendo carcomido por días
y días en mi habitación y que al cabo de dos semanas vecinos llamen
a la policía porque sale olor pútrido, me persigue por las noches.
Saber que nadie pondrá siquiera una flor en mi tumba. Que nadie me
llorará. Que a nadie le importará mi partida. Saberse que pasarás
por este mundo y que a nadie le importo. Me ahoga..
Me gustaría haber
encontrado a alguien que me quisiera. Que aceptara mis diferencias.
Que no me obligara a ir a una fiesta, que respetara mis silencios,
que comprendiera mi forma de ver la existencia, que compartiera mis
emociones. Sé que ese hombre no existe. Lo sé... porque les temo.
Cuando alguien del
sexo opuesto se me acerca, me dan ataques de ansiedad. Sé que no me
quiere a mí. Sé que no busca nada serio. Sé que si me dejo llevar,
me herirá. Sé que lo que le agrada de mí es algo físico que le
llama la atención y mi carácter que lo confunde con pachorra, y que
no es más que una forma de ocultar mis terrores.
Disfrutar del
silencio solo lo logras a través de la soledad. Encontrar a ese
alguien que respete ese momento, es encontrar una gema de
incalculable valor.
Hace dos noches,
desperté angustiada. Me senté en la cama y volví a entender que
jamás tendré hijos... lloré al saber que estaré eternamente
sola... pero sola, sola... entonces, volví a caer en depresión profunda y los días soleados se me transformaron en una sola luz de
amargura y pena...
Soy Depresiva
soydepresiva@gmail.com
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Notas varias: Gracias por sus comentarios y sus correos. Trato de subir entradas basándome en alguna de las cosas que me cuentan. De tal manera que se den cuenta que no solo lo sienten ustedes, sino varios más. Esta entrada en particular fue por un comentario que dejó "Lucía Xavier". A la comentarista "Evita" la visitaré durante la semana. "Felix Barenys" y "Pierrot16" gracias por comentar.