jueves, 19 de mayo de 2016

Reír hace bien

Hace un par de días, fui a una función de Danza contemporánea. Tengo debilidad por el mundo de las artes, y sucede que desde niña practiqué Ballet. Me críe prácticamente en salas de ensayo, barras, zapatillas de punta, mallas, moños, música de piano, escenarios, ensayos de ópera, conciertos, concertistas en pasillos, etc., etc. 
Me vi en la obligación de truncar mi carrera de bailarina profesional, por una lesión en mi rodilla. No entraré en detalles, porque son una lata. Quizás en otro momento. 
El punto, es que detesto la danza contemporánea. Jamás la he entendido. Esos movimientos raros, retorcidos, extraños. La música es rara, intoxicante, con tempos difíciles de percibir. Me desagrada mucho la verdad. 
Un amigo, sabiendo que me gustan estas cosas artísticas, me invitó a ver una función de una obra que se presenta con bombos y platillos. Ha ganado premios, reconocimientos, dinero para costear sus presentaciones. Dinero del Estado. Acepté, aún sabiendo yo de mis propios disgustos. 
Nos sentamos, al rato las luces se apagaron y solo el escenario se iluminó. Cuerpos vestidos de mallas color piel se iluminaron también. De pronto, un estruendo y un grito. Movimientos como de ataque apileptico. Al suelo. Salto de rana. Al suelo de guata. Uno de los bailarines, lamió el suelo (lamió el suelo??? si, lo lamió), fue mi primera contracción de boca. Me mordí los labios. Una chica se mueve como muñeca y salta. Camina, salta, salta, gira, salta, piruetas y un fueté horriblemente ejecutado. Me llevé una mano a la cara. Aparece en escena una tercer muchacho, se para en medio del escenario, se agacha y se queda mirando a un espectador de la primera línea. Lo mira. Lo mira, lo mira y lo sigue mirando por largos minutos. Yo me ataco. Me muerdo más fuerte los labios. Me quiero reír. Quiero arrancar para poder reírme. No puedo salir de la sala con disimulo, porque la entrada está al otro lado de donde estoy sentada. Miro el reloj, y han sido los 10 minutos más largos de mi vida. Observo a mi amigo y tiene la cabeza ladeada y la cara arrugada. No entiende mucho lo que sucede. Presiente que lo estoy mirando y me sonríe. Supongo que piensa que yo entiendo lo que sucede sobre ese escenario, imagino que cree que me gratifica lo que veo.
El cuerpo de la chica se contonea y cae. El chico que mira y mira al espectador de la primera línea, se mueve con electricidad cayendo sobre ella, quedando cara con cara. Un estruendo y jadeos... creí que simularían una relación sexual. No me habría sorprendido, pero no. El tercer chico se pone detrás del otro muchacho que sigue sobre la bailarina y se mueven. Yo... me aprieto la guata y me comienza a dar risa. Todo se va a negro y queda en un silencio asfixiante. Yo... me río. No logro aguantarme la risa. La gente delante mío se siente incómoda. Mi amigo me pregunta "¿Te sientes bien?", yo atino a mover la cabeza, porque sé que si abro la boca, me reiré a carcajadas. Unas imágenes se proyectan sobre el fondo del escenario. Perros muertos. Gatos. Naturaleza podrida. Una estatua humana esperando a que alguien le de una moneda, por qué? me pregunto yo.
La luz se enciende y dos humanos tirados sobre el suelo del escenario. La escena es esa, una danza de dos humanos arrastrandose por el suelo. Son como lagartijas que levantan la cabeza para respirar de ves en cuando. Los bailarines abren las bocas como pescados y yo me aguanto la risa. Se contonean. Se arrastran. Se refriegan. Lavantan la pelvis y caminan por el suelo con los hombros pegados al mismo. Yo estoy casi llorando de risa. Todo se apaga y sé que todo el público escucha mi modesta risa que intento, sin éxito, ahogar con mis manos. 
La luz se hace y el mismo bailarin que se había quedado mirando al espectador de la primera línea, aparece con un bulto abdominal y rodeado de la pareja de la escena anterior. Estaba embarazado. Dios... les prometo que ver lo que sospechaba sucedería me superó y no soporté la presión. Me paré y con toda la dificultad del mundo intenté salir de la sala en medio del ataque de risa que me estaba dando. 
Una ves fuera, pude dar rienda suelta a las carcajadas que tenía ahogadas en medio de mi pescuezo. Me senté y no podía parar de reírme. Al diablo, mi gusto por el arte. Al diablo, mis apreciaciones modernas. Al diablo, la danza, el ballet, las artes visuales. La obra era una mierda, una porquería, mal ejecutada, mal hecha, con una trama de pelos que más parecía un chiste. 
Mi amigo me había seguido y me vio carcajearme de los lindo. Me sacó del teatro mientras me enjugaba los ojos de lágrimas provocadas por el ataque de risa, porque no había caso de volver a entrar a ver tan asquerosa obra financiada por todos mis compatriotas. 
Fuimos por un café y unos pasteles... aún con todo eso, le agradecí a mi amigo el haberme dado tal momento de gracia. Algo incómodo pensó que todo había sido un fiasco, pero no... Reír es rico, es bueno, hace bien para la salud y el alma... aunque dudo mucho que ese hubiese sido el objetivo de los bailarines y el coreografo. 
Me divertí... y eso siempre, siempre, siempre se agradece...

Soy Depresiva

Nota: comenta si se te da la gana.


martes, 10 de mayo de 2016

Esas raras "depresiones"

Hace un rato terminé de leer los últimos comentarios en la entrada "Chats". Una hablaba sobre esas supuestas depresiones de algunas personas, cuando un novio las deja, pero que cuando vuelven con él, son felices nuevamente. 
A mi correo llegan de esas "raras depresiones". Me da rabia cuando una chica de 16 años me dice que está con su vida acabada porque su novio se va a estudiar fuera y ella no quería eso. Están deprimidas. Alguien más ve lo raro del caso? solo a mi me da furia leer cosas como esas? 
Reconozco que no soy una persona suave, tierna o comprensiva. Reacciono mal con ese tipo de casos. Creo que el principal problema que tenemos justamente algunos depresivos, es la dureza de nuestras posturas, lo radicales que somos, lo intransigente de nuestras posturas de vida. Es por ello que algunos correos reciben mis peores opiniones y corto las alas de raíz a futuros e-mail y trato de dejar muy, muy en claro que su problema no se llama depresión, sino "maña"; no es depresión, es "infantilismo"; no es depresión, es "pendejería"; no es depresión, es "pataleta de niñita malcriada". 
La depresión no te da por que alguien no hace lo que TU deseas. Te da, por cosas más serias. Hay personas que les da porque sienten soledad interior imposible de llenar. Da, por acumulamiento de situaciones adversas. Te da por la perdida de un ser amado. Te da por que tienes una enfermedad grave. No te da por maña. Lo que tienes es pena, rabia. no sé... cualquier otro sentimiento, pero no depresión. Muchas de estas personas incluso, hacen los llamados a suicidios. Cosas más imbéciles han leído?
Así que ya lo sabes. No desees con ansia tener una putada de enfermedad con la que cientos, sino miles, luchamos por erradicar. Nos unimos para ayudarnos, para compartir momentos, no para asistirnos en matarnos. Es al revés. Cuando alguien con depresión te dice "me quiero suicidar", otro depresivo, responsable y maduro le dirá "no amigo, no lo hagas. Yo estoy contigo"... ves la diferencia?

Soy Depresiva. 
Comenta, si se te da la gana. 

Nota: aunque jamás me meto en los comentarios de este blog, solo los leo con mucha atención, les cuento que hace ya un rato tomé la decisión de borrar un comentario que indicaba una dirección para aquellos que desearan suicidarse. No, no me pareció y no es lo que deseo transmitir. Lo borré, con malestar pero consideré que lo hice con responsabilidad. Si desean publicar cosas de ese tipo, háganlo en otras aplicaciones, Whattsap, facebook, twitter, instagram... qué se yo... no por acá. Punto.