sábado, 3 de enero de 2015

Arpías.

En silencio las escucho Ellas creen que porque tengo los audífonos encajados en los oídos no las escucho como me apodan y las cosas que planean hacerme porque no les caigo bien.

Tremenda novedad. Yo no le caigo bien a nadie. No me dan ni tantas ganas de caerles bien a un montón de viejas arpías que huelen a caca. Son regias ¿eh? Jóvenes, flacas, altas y todas con algún pinche cerca para hacerlas sentir minas. Claro, eso es lo que son todas “minas” y yo solo soy yo. Jamás lo he sido. No me sobran tipos, pero no me han faltado. Lo que carezco de belleza lo tengo en inteligencia. Lo que me sobra en gordura lo tengo en equilibro en opiniones.

Pero no encajo. Si no es por una cosa es por otra. Si no es porque hablo, es porque no lo hago. Si no es porque no soy bonita, es porque tengo lunares. La cosa es que siempre a todo mundo le caigo pésimo. Soy tímida. Quizás la mayoría de las opiniones que doy es justamente porque creo que debo expresarme y aprendí de la forma más clara y algo brusca para oídos acostumbrados a mentir-se.

Mis compañeras de trabajo hablan pestes del jefe, que es pedófilo, que es fresco, que es pervertido, que es asqueroso..., pero se derriten en halagos y coqueteos delante de él. A mi, mi jefe me caía mal. Llevaba una semana trabajando cuando me dijo que yo no le caía bien. Que le era "desagradable". Me pilló volando bajo. Me dijo que si no cambiaba me tendría que ir. Me asombré. Dos días demoré en masticar y tragar semejantes revelaciones. Al cuarto día, haciéndose el chistosito le revelé mi verdad “No me falte el respeto. Usted tampoco me cae bien. Si no me respeta, despidame y lo arreglamos en la inspección”. No lo hizo... la razón... mientras mis compañeras de trabajo me están pelando, mientras están creando mis sobrenombres que tanto las hacen reír, mientras las escucho como traman algo para que me vaya... yo, estoy trabajando. No me despidió porque soy la que más producía y por lo tanto, la que más lo hacía ganar plata.

Por eso no me gusta salir a trabajar... por que no le caigo bien a las personas. No encajo y, aunque me haga la dura, la mala, la super mujer de sentimientos de hielo; por la noche, antes de dormir me atacan los temores de soledad y me doy pena. No quiero caerle mal a las personas, pero me odian. No quiero estar sola, pero nadie me ha querido de verdad.

Eso me hace sentir pena... mucha pena... y adivinen que es lo que me ataca cuando me da pena...

Soy Depresiva...
soydepresiva@gmail.com


Nota: deja tus opiniones, si así se te da la gana.

2 comentarios:

  1. Creo que si fueses en la vida, tal como se te lee, no tendrías ningún problema.
    Si creyeras ciertamente que todas esas personas te dan igual, no estarías tan triste por la noche ni te plantearás todo esto. Ellas no son nadie para ti, no te van a dar de comer ni te van a solucionar la vida. Preocúpate de las personas que te quieren tal como eres, y de las que no tienes que hacer esfuerzos para caer bien, a los demás que les den.

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  2. "Preocúpate de las personas que te quieren tal como eres"

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